jueves, 23 de mayo de 2013

¡ FURIOSA EXIGENCIA AL GOBIERNO DE LA NACIÓN!



¡Vaya mierda la de las nuevas medidas de ajustes, impuestos y demás del 26 de abril, don Gobierno dela Nación! ¿Para eso tanto anuncio, tanta expectación, tanta esperanza? Déjenos que le digamos una cosa, don Gobierno de la Nación! ¡Nos tiene usted hartos! ¡Ha colmado nuestra paciencia más allá de cualquier límite de la prudencia y la tolerancia! ¿Hasta cuándo vamos a seguir así? ¿Cuándo va a actuar con valentía de una puñetera vez, escuchando lo que es un clamor público? ¿A qué espera para recortar lo poco que queda de la sanidad, las pensiones, la investigación, la enseñanza y la cultura? ¿A qué, el  subirnos los impuestos de todo, que es lo que las circunstancias exigen?
Porque, don Gobierno de la Nación: usted nos conoce de sobras. Y, además, sabe cómo están las cosas. Las autonomías necesitan pasta para mantener sus presidentes, vicepresidentes, directores generales, administrativos de alto rango, fondos de representación, asesores, familiares, vecinos del piso de arriba, vecinos del piso de abajo, e3nchufes para las amigas entrañables y los hijos de o con las amigas entrañables, automóviles oficiales, viajes, banquetes y pitanzas, que son las gabelas de su trabajo. Y, además, las diputaciones. Y, encima, los bancos. Sin olvidarnos de los ayuntamientos. Y, menos, naturalmente, de la administración central. Y la pasta para los partidos. Y la pasta para los sindicatos.
Para mantener viva la sociedad capitalista a la que tanto queremos y a la que tanto debemos y que con tanto entusiasmo alabamos, hace falta money. Y el money sólo sale de nuestros recortes y nuestros impuestos. ¡Recorte del todo! ¡Súbanoslo todo ya, don Gobierno de la Nación! ¡Déjese de esas ridiculeces del 21 por ciento del IVA! ¡Póngalo al 50! ¡Y multiplique todos los demás! ¡Los de los combustibles, los de las bebidas alcohólicas, los de las bebidas "sin"! ¡Impuestos a los que tienen bienes inmuebles e impuestos a los que no los tienen, a ver si aprenden a tenerlos! ¡Impuestos por salir e impuestos por quedarse en casa! ¡Lo que sea!… Pero, señor nuestro: si no actúa de una vez, la catástrofe está servida.
Es preciso que actúe. ¡Tijera a los bestia! ¡Suba los gravémenes! ¡ Súbalo todo! ¡No ahorre de partida alguna! Porque como desaparezcan los privilegiados, el sistema de los ricos se nos hunde. Y el sistema de los ricos, es nuestro orgullo, el orgullo de nosotros, los pobres, que tanto gozamos viéndoles representándonos en sus yates, esquiando en Baqueira Beret, viendo la pulsera de Corinna luciendo el palmito en "¡Hola!". Nosotros, el pueblo soberano, desde nuestra enorme humildad, don Gobierno de la Nación, le quedaremos eternamente agradecidos.

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