martes, 28 de mayo de 2013

LO QUE NO SE DIRÁ EN LOS LIBROS DE RELIGIÓN DE LA LEY WERT

SAN AGUSTÍN

El que antes de ser ornado con el aro de la santidad por la Iglesia Católica sobre preclara cabeza era conocido como Agustín de Hipona fue un teólogo y filósofo (354 - 430). Tras adentrarse en el neoplatonismo, se convirtió al cristianismo en el 387. Llegó a obispo de Hipona en el 395. Nos ha dejado obras tan preclaras  como  Confesiones, su autobiografía juvenil, y La Ciudad de Dios (Civitas Dei, en ese latín que la ley Wert no ha recuperado.)
Una publicación tan perniciosa como la revista Karma decía a propósito de él: "San Agustín, padre de la teología católica, tuvo como concubina, entre otras muchas, a una niña de 10 años"[1].
Cierto es, queridos muchachos, que sus tiempos no eran los nuestros y que San Agustín, posteriormente se arrepintió de los que fueron sus pecados. Y que debéis olvidar lo que burlonamente propagan sobre él las lenguas viperinas atribuyéndole el refrán español, que tras arrepentirse, murmuró para su capote:  "Que me quiten lo bailao". Y es vuestra obligación, estudiantes amados, absteneros de generalizar a partir de ahí vienen las inclinaciones y derivas de ciertos pastores hacia la pederastia, como insinúa tanto réprobo disfrazado de aconfesional.




[1] En Karma, nº 61, 2004.

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